Preguntas frecuentes sobre pareja

"Me quiere más que yo a el/lla"

Esa afirmación o esa pregunta nos lleva a plantear quién tiene la medida de nuestro amor. La medida de nuestro amor la tiene el otro. Si yo hago todo lo posible (muchas veces más de lo necesario, lo posible es un saco sin fondo que excede siempre a lo necesario) y la otra persona no recibe lo que necesita, nuestro amor siempre es deficitario. Si hago cualquier cosa y la otra persona tiene con eso suficiente, nuestro amor está en su justa medida. Si no hago nada y la otra persona coloca nuestro amor en las nubes nos está sobrevalorando. Si nos damos cuenta, siempre depende de la valoración del otro. Eso nos llevaría a la siguiente pregunta ¿Cómo se donde situarme, si llego o me quedo corto? Con algo tan simple como preguntar ¿qué necesitas? ¿qué sientes?, observando como reacciona la otra persona ante nuestras demostraciones de amor.

Por otra parte es conveniente tener en cuenta que el amor es algo que se cultiva, que necesita tiempo para madurar. Requiere cuidados y tiempo.

"Pasar tiempo con nuestra pareja"

El ritmo de trabajo, los horarios, cuando tenemos hijos, puede haber muchas cosas que nos quitan el tiempo necesario para estar con nuestra pareja. Esa situación nos lleva a otras, necesitamos alguien con quien hablar y compartir preocupaciones, desconocemos las necesidades e inquietudes de la otra persona, nos encontramos insatisfechos sexualmente, cuando estamos juntos no conseguimos conectar, nos desenamoramos, etc. En definitiva nos sentimos poco ligados a nuestras parejas lo cual provoca muchas veces malos entendidos (los dos reclamamos lo mismo, pero de forma inadecuada) y en el peor de los casos la separación de la pareja.

Ante todo eso surge la importancia de poder compartir tiempo juntos, procurar compartir y comunicar.  Pero ¿Cúando? o ¿Cómo?. En nuestros quehaceres diarios, peleamos todos los días con lo urgente, dejando de lado lo IMPORTANTE. Le hemos dado prioridad a cosas que no son importantes. Establecer un tiempo diario para las cosas importantes, nuestra pareja lo es, nos permite solucionar el cuándo, cualquier momento del día puede ser bueno, desayunar juntos y sin prisa, el hueco de las comidas, quedarnos un ratito charlando después de la cena, hacer actividades conjuntas el fin de semana. Cada cual puede ver donde hace ese hueco.

Nos queda la segunda pregunta el cómo. Partiendo de cosas agradables que podamos decir o hacer, con una actitud dialogante, yendonos a lo esencial que muchas veces es "Te he echado de menos..." Con todas aquellas actitudes que nos permitan encontrarnos con el otro, avandonando todo aquello que sepamos que nos va a separar.

Me viene a la cabeza algo que suena como una vulgaridad, pero que tiene un gran sentido "necesitas un buen polvo", no por la necesidad sexual, que probablemente la hay, sino por lo que supone de entrega, de dar cariño y recibirlo, de compartir cosas juntos.

"Cómo se si todavía le quiero..."

A todos nos gustaría tener certeza sobre el mundo que nos rodea, cuando además esa certeza nos toca en el terreno emocional nos gustaría que no hubiese margen de duda. Hay una pregunta que podemos hacernos con respecto a si lo queremos todavía o si nos quiere todavía. ¿Cómo te gustaría verte dentro de x años? Observar en esa proyección que sería para nosotros deseable. Si en ese deseo incluimos a nuestra pareja, no tengamos duda. Pero también hay que preguntarse, cómo le gustaría verse a la otra persona, si le estamos dando motivos para que nos incluya en su proyección. Si eso es así, estaremos bien, en sintonía con el otro, si no es así corremos el riesgo de que todo se pierda.

"El amor nos tiene que hacer felices, si no es así, no merece la pena vivirlo y mucho menos sufrirlo"

El amor romántico nos lleva a veces a situaciones paradójicas, se supone que ese amor nos tendría que hacer muy felices y por el cotrario somos infelices. Malinterpretamos el romanticismo con sufrimiento. Si sufro un poquito, como en las películas, el amor es más bonito, pero en la realidad ocurre que no es un poquito lo que sufro sino mucho.

Te esperaré toda la vida queda genial en las canciones, pero se convierte en una idiotez cuando la otra persona vive su vida y te deja esperando la tuya.

Esperamos honestidad en la otra persona, que su amor sea limpio, sin engaños y dejamos que engañe a su pareja actual con nosotros. Nos promete dejar a su pareja por nosotros, pero no quiere hacerle daño... no es  el momento... Con lo que prolonga el sufrimiento de la otra persona y el nuestro. Nos dice que esperemos pero no nos dice cuanto...

¿Qué descubrimos al final?

Perdemos la oportunidad de amar y ser felices por un amor "romántico"

 

"¿Celos normales o celos patológicos?"  I

En un curso ha salido hoy el tema. Qué entendemos por celos. En cualquier relación de pareja, amigos, hermanos, etc. pueden surgir los celos. En cierta media son algo "normal". Las personas muchas veces tenemos la necesidad emocional de sentirnos queridos, valorados. Cuando interpretamos que esta necesidad se puede ver amenazada surgen los celos. No es otra cosa que querer conservar aquello que consideramos necesario para encontrarnos bien, no queremos perder el amor, el cariño, la amistad de otras personas. Si interpretamos que esto puede ocurrrir nos encontramos mal y puede surgir la necesidad de asegurarnos que todo sigue igual. Hasta ahí todo es normal.

Cuando en nuestro afan por cubrir esa necesidad intervienen otros factores, como una baja autoestima, un patrón afectivo de dependencia o una tendencia de pensamiento "piensa mal y acertaras", los celos se complican y pasamos a una celotipia o unos celos patológicos. En esa situación la persona celosa busca confirmar que sus celos están fundamentados. No percibe que la otra persona está con él/ella por que lo/la quiere, sino que lo/la engaña. Cualquier cosa que hagamos será interpretada en la misma dirección. Si no le cuento para que no sufra, será interpretado como: me oculta algo. Si no miro para que no se sienta mal, será interpretado como: no mira para que no me de cuenta que le gusta. Muchas veces se pasa de esa situación a una comprobación constante de si me miente o no, o dónde está y con quién está. En pocas palabras se convierte en una obsesión. Un martirio para el/la celoso/a y para la otra persona. La mayoría de las veces la persona celosa consigue justo lo contrario de lo que desea: "quiero retener a la otra persona y la estoy perdiendo.

 

"...haceis muy buena pareja, tu le pegas y ella se deja.." ( Mala Rodriguez, Nanai.)

        Sintetiza muy bien, una de las situaciones que se dan en la pareja. No voy a hablar de la violencia de género, que es el extremo de una situación que degeneró hace tiempo. Sino de esos estadios que son precursores.

No es normal: que nuestro dialogo sean gritos, que pase más tiempo con amigos/as que con nosotros, que su desayuno sea un carajillo, que el fin de semana sea divertido por que hay algo para fumarse o meterse, que no podamos vivir sin él/ella, que no tengamos opinión, que los demás sean mejores que nosotros, que tenga que saber dónde estamos, con quién, quién es ese/a... No es normal que nos anule.

Pero lo paradógico de esta situación es que hacemos muy buena pareja. Hay una parte en este juego que por acción o por omisión (hace o deja hacer), lo permite. A veces con la justificación del amor, "En el fondo me quiere..." "Lo/a quiero tanto...". El amor lo permite todo, lo justifica todo.

Olvidamos la parte más importante: el amor nos tiene que hacer felices, si no es así, no merece la pena vivirlo y mucho menos sufrirlo.

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